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En el parto, lo que más duele es el trato

8 oct
4 min de lectura

Actualizado: hace 4 días

Preguntamos a 66 mujeres de nuestra comunidad si, durante su parto, vivieron alguna situación de confusión, ofensa o violencia. Más de la mitad, el 55%, respondió que sí.


El 39% no reportó ninguna situación y solo el 6% destacó una experiencia positiva. Esta es la segunda entrega de resultados de nuestra encuesta, dedicada a la experiencia del parto y a sus posibles violencias.


Aviso: este texto incluye testimonios de maltrato durante el parto que pueden resultar difíciles de leer.


Qué vivieron

Lo que más se repite en las respuestas no son complicaciones médicas, sino la manera en que las mujeres fueron tratadas. La situación más frecuente fue un comentario denigrante o deshumanizante por parte del personal médico, reportado por el 11% de las participantes.


Le siguen, con 9% cada una, el trato frío o deshumanizado, la falta de información o explicación médica y las decisiones médicas tomadas sin consenso de la paciente. El 8% habló de una expectativa de parto natural que no se cumplió.


Más abajo en la lista aparecen situaciones menos frecuentes, pero graves: procedimientos sin consentimiento ni aviso previo (5%), separación de la madre y el bebé sin consentimiento (5%) y sensación de soledad o abandono durante el proceso (5%).


Una misma participante pudo reportar más de una situación, por eso los porcentajes del desglose no suman 55%.
Una misma participante pudo reportar más de una situación, por eso los porcentajes del desglose no suman 55%.

En sus palabras

Los porcentajes dicen cuántas. Las frases dicen cómo. Estos son diez testimonios de las participantes, tal como los escribieron.


Las palabras que humillan

«Violencia obstétrica por parte de los médicos, al decir que no tenía que quejarme si yo había elegido embarazarme.»
«Escuché a un médico decirle a otra mujer en labor de parto que se callara, que seguro no había gritado así cuando estuvo con su esposo.»
«Una enfermera me dijo que era una coyona porque ya no podría continuar con el labor de parto.»
«Nunca me bajó de gorda y de no poner atención a mi peso.»

El cuerpo sin permiso

«Me rompieron la bolsa sin avisarme, y movieron a mi bebé para acomodarlo sin comentarme lo que hacían ni el porqué.»
«Me sentí confundida, ignorada y violentada. Se realizaron procedimientos sin informarme, y pasé muchas horas sin la atención que necesitaba.»
«Me tocaban de 3 a 4 veces al día y me regresaba a mi casa.» (Sobre la atención en una institución pública.)
«Quería que fuera parto, pero me hicieron una cesárea programada. Mi ginecólogo era familiar de mi esposo, sentí que se pusieron de acuerdo para la ocasión. Me sentí desplazada.»

La soledad y la separación

«Me dejaron horas sola sin poder comunicarme con nadie... me sentía tan mal que pensé: si me duermo, me muero aquí, ya no despierto.»
«No me mostraron a mi bebé y me la entregaron súper fría. Sufrí mucho en ese momento.»


Lo que el parto deja en el posparto


Lo que nos contaron no es una excepción. En México, la ENDIREH 2021 del INEGI estima que el 31.4% de las mujeres de 15 a 49 años que tuvieron un parto o cesárea entre 2016 y 2021 vivió algún maltrato en la atención obstétrica. Son casi una de cada tres.


La Organización Mundial de la Salud lo reconoce desde 2014 como un problema de derechos humanos: toda mujer tiene derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y el parto, y a no sufrir violencia ni discriminación.


Y el parto no termina en la sala de parto. Varios estudios relacionan estas experiencias con la salud mental de las madres en los meses siguientes:


  • Depresión posparto. En una cohorte de 3,065 madres en Pelotas, Brasil, el 18% vivió al menos un tipo de maltrato en el parto. El abuso verbal y el abuso físico se asociaron con mayor probabilidad de depresión a los tres meses.


  • Estrés postraumático. Un estudio transversal en España encontró que distintos tipos de violencia obstétrica se relacionan con mayor riesgo de estrés postraumático posparto.


  • Violencia percibida. Otro estudio con 782 mujeres analizó la relación entre la violencia obstétrica percibida y el riesgo de depresión posparto.


Estos estudios parten de lo que las propias mujeres reportan y muestran una asociación, no una relación de causa y efecto comprobada. Aun así, apuntan en la misma dirección: cómo nos tratan al parir importa para cómo estamos después.


Laura Gutman lo plantea desde la experiencia emocional de la madre. En La maternidad y el encuentro con la propia sombra sostiene que la depresión puerperal se diagnostica con demasiada ligereza, y entre las condiciones de una depresión puerperal real nombra «la vivencia de un parto maltratado». Al presentar el libro, dijo en una entrevista con Página/12 que el maltrato en el parto es por donde pasa la mayor infantilización de las mujeres.


Si al leer esto reconociste algo de tu propio parto, no estás exagerando ni eres la única. Hablarlo con alguien de confianza o con una profesional de salud mental perinatal puede ayudar.


Referencias



Sobre los datos: encuesta a 66 participantes. El 55% corresponde a quienes reportaron al menos una situación de confusión, ofensa o violencia.





 
 
 

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